
Publicado en el número 37 de UNO.Text: Juan La Torre. Foto: Gerard Riera
Conozco a Luigi desde hace muchos años. Es uno de los clásicos de nuestra escena. Patina desde hace mil años y trabaja en nuestra industria hace largo tiempo también. Es una suerte que gente como Luigi, que vive el patín desde dentro, ya que ha patinado siempre, forme parte del juego de los negocios. Nadie mejor que un patinador tratará de cuidar nuestra comunidad desde arriba. Digo desde arriba refiriéndome a que la gente que está involucrada en el negocio del skate influye de alguna manera en la dirección en la que va nuestro mundillo. Luigi, después de una larga trayectoria trabajando para distribuidoras españolas, estrenó un nuevo puesto en Dwinle Europa, dirigiendo el departamento de ventas para la península, y se tuvo que mudar al sur de Francia para trabajar en dicha posición. A Luigi no le dan miedo los retos, es un luchador del business.1- Preséntate: nombre, edad, procedencia…
Bueno, pues me bautizaron Luís, aunque todo el mundo me conoce por Luigi. Por mi padre soy Sánchez y por mi madre Muñiz… Tengo ya 33 años y me considero asturiano, aunque siempre tengo dudas al contestar esta pregunta, ya que he trotado tanto por ahí que a veces no sé qué decir…
2- Hace mucho tiempo que te dedicas a las ventas en nuestro sector, casi eres un pionero en esta materia. Sé que en los inicios viajabas en autobús con los maletones de los muestrarios, sin coche, sin móvil, a saco… Cuéntanos cómo fueron esos comienzos.
A mí me gustaba este mundillo y me fui a ver a Miguel de Class Sport para plantearle la posibilidad de vender sus productos de aquel entonces (Girl, Chocolate, Fourstar y Royal) por toda España. Se antojaba difícil al no tener coche pero siempre me acordaré del ejemplo que me llevó a hacer esa locura, Eduardo aka Guiños. Apareció un día por Gijón en la tienda donde trabajaba y me contó que iba en tren, bus o como hiciera falta, y por alguna razón supe que yo haría lo mismo… La verdad es que fueron unos comienzos duros, aunque siempre me los planteé como unos mega tours en los que siempre estaba con colegas y en los que podía patinar en un montón de sitios diferentes de nuestra geografía. No puedo negar que envidiaba a todos los que iban en coche y que tuve verdaderas liadas en algunas ocasiones porque las estaciones en España siempre han tenido mucha historia, sobre todo las de algunas poblaciones de la España profunda… No obstante, mi novia, Sandra, me regaló un libro en blanco en el que plasmaba todas mis sensaciones y anécdotas y así pasaba más rápido el tiempo entre trayecto y trayecto.
3- Explica un poco tu trayectoria, con las marcas que has trabajado…
Empecé primeramente a trabajar en Madrid para una empresa de piratas llamada Musons y Uribe durante un par de meses, vendiendo las marcas de DNA, FKD bearings y Phantom. Posteriormente comencé el periplo de vender para Class Sport, donde estuve dos años y di cuatro vueltas a España, para después dejarlo, luego pasar unos meses en dique seco, y finalmente empezar a trabajar para Ana del Val y Skateboard Supplies. Entonces me encargaba de Lakai footwear y posteriormente también de Spitfire, Real, Venture y demás marcas que llevan. Después de casi cinco años muy felices me cansé un poco de Madrid y la vida en la gran ciudad y decidí mudarme al sur de Francia y trabajar para Globe como encargado de Dwindle (Enjoi, Blind, Darkstar, Almost, Tensor y Speed Demons) para España.
4- Muchos skaters acaban odiando el patín cuando se ponen a trabajar en nuestra industria, no todo el mundo lo aguanta. ¿Cuál es tu secreto para seguir siendo feliz?
Creo que es algo que depende de la personalidad de cada uno y de lo que cada uno espera de la vida. Es decir, el patín es algo que está presente en mi vida desde hace muchos años y no creo que pudiera odiarlo jamás.
Está claro que el business es el business pero me gusta mi trabajo, tratar con la gente y hacerlo bien… No obstante, la opinión de cada uno al respecto es muy respetable…
5- ¿Cómo ves el panorama de la industria nacional comparándolo con diez años atrás?
Creo que se ha diversificado de una manera correcta. Es decir, ahora hay más empresas que pertenecen a puros patinadores y hay gente viviendo del skate, cosa que por aquel entonces era algo impensable en nuestro país. El mercado ha crecido y la demanda por parte de patinadores y gente afín a este mercado es mayor, lo que ha propiciado que haya más tiendas y en definitiva más negocio… Además, y a pesar de los pájaros de mal agüero, parece que el skate se está manteniendo incluso con algún repunte ocasional…
6- Ahora vives en el sur de Francia, ¿cómo fue cambiarlo por Madrid? ¿Es diferente el estilo de vida?
Creo que ha sido una muy buena decisión, aunque para serte sincero, me costó. Fue una decisión meditada porque los cambios siempre acojonan pero como dicen los sabios, siempre son para mejor…
El estilo es tan diferente como vivir en la city o vivir en el campo, aunque seguimos haciendo vida española, ya que estoy a 15 minutos de San Sebastián. Las costumbres en cuanto a comida y estilo de vida no tienen nada que ver… ¡Viva España, joder! ¡Y el jamón, la tortilla, las cañas, el solomillo y acostarme tarde…!
7- ¿Cuál es tu trabajo en Dwindle exactamente?
Básicamente, mi labor es la de coordinar las ventas de la compañía para España. Esto incluye la reposición continua de material a las tiendas, preparar las campañas de ventas de ropa y trabajar con los repres ayudándoles en todo lo que pueda. Crear estrategias de ventas y ayudar a nuestros clientes. Aconsejar y mediar con los chicos de marketing en cualquier asunto referente a España cuando ellos lo necesiten…
8- ¿Qué es lo más gratificante de tu trabajo? ¿Y lo que menos te gusta?
Lo más gratificante de mi trabajo es sin duda tener la sensación de hacerlo bien y sentir que vuelvo a sacar para adelante otro desafío en mi vida profesional. Con respecto a algo que me desagrade, creo que aún necesito algo más de tiempo para saber si en este nuevo curro hay algo que no me guste… Por ahora, estoy muy a gusto.
9- ¿Cuáles son tus planes para un futuro inmediato?
Mis planes son seguir en Francia por ahora, aprender algo del idioma y si fuera posible montar una oficina en España en un futuro cercano…
10- Supón que se acerca una catástrofe y tienes que correr a refugiarte a un búnker durante tiempo indeterminado. ¿Con quién te irías y qué tres cosas te llevarías? Y si pudieras asegurarte de que alguien se quedara fuera abandonado a su perdición, ¿quién sería?
Me iría sin dudarlo con la persona que más me ha apoyado y me ha querido hasta ahora, que es mi chica, Sandra, y me llevaría un Ipod de 500 GB, mi multiusos y varias patas de jamón cinco jotas (piquito fino, ya sabes…).



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